Escritor salvador moreno valencia
salvador moreno valencia
Málaga, España
99% completado 
Muestras de trabajo
dosmásuna
salvador moreno valencia
relatos, narrativa, cuento
Así en el cielo
bubok
novela, narrativa, libros, editoriales, libro por encargo, libro digital
El sonido lacónico de las balas
bubok
novela, narrativa, libros, editoriales, libro por encargo, libro digital
Datos de Escritores
- Especialidades
Narrativa
Relato breve
- Libros electrónicos
- http://alvaeno.bubok.com/
- Editoriales
Imagine Ediciones
bubok.com
Ediciones Rubeo
- Títulos publicados
Una puerta en el laberinto’ se publicó en 2004 (Imagine Ediciones).
En bubok.com ha publicado sus novelas “Así en el cielo”; “Pasos Largos, el último bandolero”; “El sonido lacónico de las balas”; y los libros de relatos “dosmásuna”; “El defecto mariposa” y “7 (Siete) cuentos de pan y pimiento”.
Es coautor junto a cinco escritores del libro de relatos “El trueno en la memoria”, de Ediciones Rubeo, 2009.
Y ha participado en el libro de poemas "Los márgenes del viento", Ediciones Rubeo 2010.
Es autor de los poemarios "Barro en los zapatos" 1997. Tenue Poseidón, 2008. 13 Náufragos, 2009, publicado en la revista Letras Uruguay 2009.
- Otros servicios
Dirección de la Revista digital Letras (Fuengirola)
Reseñas literarias
Entrevistas
Ensayos y artículos
- Reseñas
Lo que se ha escrito sobre su obra
Santa Compaña
Por Rubén Sancho
Publicado en la revista digital Letras (Fuengirola) en el número 16 de noviembre 2009, en Fuengirola, Málaga.
Adentrarse en una novela de Salvador Moreno Valencia es penetrar en un universo de pasiones, sentimientos y sensaciones que trascienden las reglas establecidas y golpean al lector en las mismísimas entrañas, el cuál asiste extasiado al festín literario que le están ofreciendo.
“Santa Compaña” ahonda en la percepción sensorial del mundo que nos presenta siempre el autor, un artista multidisciplinar que acude a la literatura para dar rienda suelta a aquellas pasiones que quedan habitualmente ocultas en su interior.
La novela nos presenta un juego ininteligible y apasionante, en el que nada es lo que parece y todo parece lo que no es, un lupanar literario en el que Dediegos, el escritor que protagoniza la historia, ha perdido el control sobre su vida, sobre sus personajes y sobre su obra en general.
Una pregunta subyace a lo largo de toda la novela, una cuestión por resolver que Salvador deja en manos del lector, su cómplice, su amigo, su confidente. Una pregunta sencilla y compleja a la vez: ¿qué es más importante: la obra o el autor? Dediegos se formula la pregunta mientras siente cómo el éxito se le escapa a través de la yema de los dedos, de los dedos que firman sus propias obras pero que no le pertenecen, los dedos, que no las obras.
Los personajes secundarios que acompañan a Dediegos en su viaje interior hacia su propia destrucción aportan el justo contrapunto, la certera yuxtaposición de caracteres que Salvador sabe presentar en bandeja de plata.
El manejo exquisito del tempo y de los tiempos es otra característica de “Santa Compaña”. Los saltos temporales, espaciales y psicológicos son continuos, pero lejos de confundir al lector le enriquecen, ya que cada elipsis, cada salto al vacío, cada cambio de dimensión está medido al milímetro.
El caos es aparente, la presentación aleatoria es buscada y la incongruencia de algunos personajes una metáfora de la vida misma porque todos caminan de la mano de la realidad aunque sólo regresan a ella para tomar impulso y retornar al mundo imaginario en el que sobreviven.
Salvador Moreno Valencia engancha al lector porque éste nunca sabe hacia donde le están llevando o cuál será el siguiente paso, aunque sí sabe que está disfrutando con una novela universal que no le dejará indiferente.
La Santa Compaña, la procesión de ánimas, asalta a los caminantes nocturnos y les invita a unirse a su procesión, la Santa Compaña, la novela, asalta al lector avezado y le invita a unirse a un viaje sin retorno.
RESUMEN
“Santa Compaña” nos presenta un juego ininteligible y apasionante, en el que nada es lo que parece y todo parece lo que no es, un lupanar literario en el que Dediegos, el escritor que protagoniza la historia, ha perdido el control sobre su vida, sobre sus personajes y sobre su obra en general, la cuál ha emigrado a otras firmas huyendo del fracaso recurrente que acompaña al escritor en su existencia.
Prólogo de la novela Pasos Largos; el último bandolero, editada en bubok.com, en abril de 2008, Madrid.
Por Ricardo Mena, escritor.
En cuanto el lector haya atisbado la filosofía naturalista descrita en su obra, en donde el ser humano es representado como una fuerza sometida y zarandeada por el azar de los elementos, comprobará que en el existencialismo con que Salvador Moreno Valencia ve a sus personajes y a su mundo, no hay desilusión ni melodramas, sino fuerza, pasión, y tragedia.
Prólogo del libro El trueno en la memoria, Ediciones Rubeo, publicado en 2009, Madrid.
Por Manlio Argueta, escritor. Director de la Biblioteca Nacional de El Salvador.
El único cuentista que se sale de la línea de los otros autores. Quizá sea expresión de esa tendencia literaria donde el escritor no está pendiente del lector, porque transgrede la norma establecida para contar una historia.
De la entrevista para la revista Creatura publicada el 13 de enero de 2009, Illescas, Toledo.
El Kebran, poeta.
Si SALVADOR MORENO VALENCIA (ALVA ENO) no existiese habría que inventarlo. Con una biografía apasionante (pásate por su web y la conocerás) este “kamikaze” cultural afincado en Fuengirola, amante de la cultura y de la vida y ante todo Persona me da motivos para seguir adelante, para seguir escribiendo.
De la entrevista para el diario online El Librepensador publicada el 21 de abril de 2009, Zaragoza.
Por Javier Montilla, periodista.
Decía el gran Leonardo Da Vinci que la pintura es poesía muda. Eso lo sabe muy bien el escritor y pintor Salvador Moreno Valencia, afincado en Fuengirola, que es capaz de unir poesía y pintura con una sencillez casi mística. Dirige www.alvaeno.com, espacio para pintores y escultores. Publica sus obras virtualmente, porque como él bien dice hay que deshacerse de los libros escritos, en el cajón suelen crear conflictos que enfrentan a los personajes.
El sonido lacónico de las balas
De Salvador Moreno Valencia – Bubok 2009
Por Carlos Medina Viglielm
Leer y quedar heridos. Una historia de principios del milenio y por quien sabe cuanto.
Salvador Moreno Valencia nos abre una puerta, o tal vez no mete por el ojo de la cerradura para que por tres horas, veamos todo eso de lo cual escuchamos el final, dos o tres veces o más al día, en el telediario. Tantas veces que las imágenes pasan a ser apenas un índice en ascenso en las estadísticas.
Una historia que, con pocas diferencias, transcurre en Málaga, o en Barcelona, o en París, o en Río, o en Buenos Aires, o en Montevideo o…
Los protagonistas son lo que queda entre los desperdicios: daños colaterales del funcionamiento de la sociedad del hiperconsumo. Seres que, en un increíble retroceso histórico, sobreviven comunicándose casi por sonidos guturales, en la búsqueda de carroña para el sustento diario del cuerpo y de sus instintos primarios. Seres que nacen como humanos pero que se parecen cada día más a los gamos o a las hienas.
Un relato de tres horas que no se deja abandonar y que, a pesar de la crudeza de las situaciones, se transmite en un lenguaje fluido y por momentos poético. Un relato que nos provoca y nos lastima desde el espejo. Mas un relato, que bien vale la pena conocer.
Ricardo Mena
Sobre El sonido lacónico de las balas
El sustrato de la novela:
Primero, el yo narrador: se abre la escena con el protagonista saliendo de una pesadilla. No la recuerda, lo cual indica que, a su vuelta a la realidad, trata de olvidar las causas de su miedo. La novela será el símbolo entero de esa pesadilla que no vemos, pero que el narrador nos verterá mediante la acción posterior.
... Ver más
Segundo, sus circunstancias:
a) Sus amigos, como "Ju, [que] tuvo, COMO TANTOS OTROS, una desgraciada infancia, una infeliz, si cabe, adolescencia, y mucho más desdichada la juventud. Nos habíamos conocido en una pelea." (énfasis mío). El "como tantos otros", indica que el protagonista se desdobla en su amigo Ju como en un espejo. El lector intuye que la pesadilla de la cual ha despertado (y no recuerda, pues su consciencia la bloquea) se trata de lo que él dice sobre Ju, que dice más sobre él mismo que sobre su amigo. Sabemos pues que el secreto del protagonista deviene de un trauma, y así se corrobora más tarde preguntándose a sí mismo: "¿Era yo un monstruo victima de la sociedad en la que vivía? ¿Era un perturbado que encontraba en el riesgo, y en la muerte la satisfacción que no encontraba en mi vida de chico normal? ¿Era, para mi conveniencia, un efecto del deterioro de la relaciones entre mi padre y mi madre? ¿No estaban las relaciones humanas en general deteriorándose sin remedio? No podía entender aquella especie de canibalismo que practicábamos matando, asaltado a diestro, y siniestro, ¿no nos comportábamos como verdaderos inhumanos? Sí, verdaderos caníbales."
b) sus padres. El desenlace y el culpable de los caníbales está resumido en este pasaje: "Papá que a mamá no la maté yo digo tras estar un rato caminando hacia nuestra casa." Y aunque el padre asuma la culpa, es el narrador el que la descarga en él, esto es, el que se libera del trauma, de su trauma, de su neurosis, que sigue viva pues lo llena todo de oscuridad.
Culpar al padre de lo que el narrador es y hace no arregla nada para el narrador que, parece, al escribir este descargo, anular su libertad humana. Pero el confesor de estas cuestiones, el narrador, sabe que él es responsable, en mayor parte que nadie, de sus actos, por más que sus padres o sus amigos o su entorno le hayan condicionado. ¿Consigue su salvación, su liberación? La oscuridad reinante final parece decirle al lector que sigue dentro de la pesadilla, que aún el narrador no se ha despertado, que toda la novela ES la pesadilla, el SUEÑO que un Freud, utilizando el psicoanálisis, podría interpretar sólo por su propio riesgo, pues como dijo el mismo Freud: "no es posible conocer la biografía real de una persona." Nabókov no hace más que reiterar esto mismo en cada una de sus novelas, especialmente en "La verdadera vida de Sebastian Knight."
El estilo literario.
Vulgar, violento, soez, a lo Bukowski. El narrador no pretende pulir su obra de arte para el disfrute del lector, sino mostrar, en toda su crudeza literaria, cómo las palabras se devoran, como caníbales, a sí mismas.
Entonces, ¿qué saca el lector en claro?
Pues que la novela es un vómito neurótico sin solución de éxito en donde reina la oscuridad, el deseo, y la violencia sin control ni freno. La novela, por ello, parece manejarse en toda su integridad sin un orden consciente, pues ES la pesadilla soñada por el narrador y, por ende, el desorden liberado donde el subconsciente campa a sus anchas y es kafkiana y absurda, pues la piedad final que parece asumir el padre por la violencia del hijo, no es más que el narrador sufriendo la pesadilla de la cual quiere escapar.
Si la novela nace despertando de la pesadilla, el final donde el padre le habla es el último estadio antes de despertar.
El final es el momento antes del inicio de la novela. Brillante idea que Joyce utilizó en Finnegans Wake, por cierto.
< ¿Querrás recuperar estos contactos?
Agrégalos como contactos y podrás comunicarte con ellos siempre que lo necesites





